martes 9 de febrero de 2010

el camino de regreso




De vuelta en Buenos Aires.
Con el pulso renovado
luego de un transcurrir breve,
intensamente suficiente
exorsizador de las dudas,
para desanudar pendientes,
establecer nuevos estados de animo,
recomponer grises, verdes
y colores de carnaval.

Entre las aguas me perdí.
En los tablados me busqué.
Las callecitas angostas,
pese a todo, me las llevo conmigo
y las criticas, a todas partes,
como la prueba irrebatible de que existo.
Ahí, he de encontrarme.

Así, emprendí la retirada.
De vuelta en casa.
De nuevo en la trinchera,
como siempre, donde te espero.

Jose Laso

(Montevideo, febrero de 2010)



sábado 4 de abril de 2009

Insistencia

Balada del ausente


Entonces no me des un motivo por favor
No le des conciencia a la nostalgia,
La desesperación y el juego.
Pensarte y no verte
Sufrir en ti y no alzar mi grito
Rumiar a solas, gracias a ti, por mi culpa,
En lo único que puede ser
Enteramente pensado
Llamar sin voz porque Dios dispuso
Que si Él tiene compromisos
Si Dios mismo le impide contestar
Con dos dedos el saludo
Cotidiano, nocturno, inevitable
Es necesario aceptar la soledad,
Confortarse hermanado
Con el olor a perro, en esos días húmedos del sur,
En cualquier regreso
En cualquier hora cambiable del crepúsculo
Tu silencio
Y el paso indiferente de Dios que no ve ni saluda
Que no responde al sombrero enlutado
Golpeando las rodillas
Que teme a Dios y se preocupa
Por lo que opine, condene, rezongue, imponga.
No me des conciencia, grito, necesidad ni orden.
Estoy desnudo y lejos, lo que me dejaron
Giro hacia el mundo y su secreto de musgo,
Hacia la claridad dolorosa del mundo,
Desnudo, sólo, desarmado
bamboleo mi cuerpo enmagrecido
Tropiezo y avanzo
Me acerco tal vez a una frontera
A un odio inútil, a su creciente miseria
Y tampoco es consuelo
Esa dulce ilusión de paz y de combate
Porque la lejanía
No es ya, se disuelve en la espera
Graciosa, incomprensible, de ayudarme
A vivir y esperar.
Ningún otro país y para siempre.
Mi pie izquierdo en la barra de bronce
Fundido con ella.
El mozo que comprende, ayuda a esperar, cree lo que ignora.
Se aceptan todas las apuestas:
Eternidad, infierno, aventura, estupidez
Pero soy mayor
Ya ni siquiera creo,
En romper espejos
En la noche
Y lamerme la sangre de los dedos
Como si la hubiera traído desde allí
Como si la salobre mentira se espesara
Como si la sangre, pequeño dolor filoso,
Me aproximara a lo que resta vivo, blando y ágil.
Muerto por la distancia y el tiempo
Y yo la, lo pierdo, doy mi vida,
A cambio de vejeces y ambiciones ajenas
Cada día más antiguas, suciamente deseosas y extrañas.
Volver y no lo haré, dejar y no puedo.
Apoyar el zapato en el barrote de bronce
Y esperar sin prisa su vejez, su ajenidad, su diminuto no ser.
La paz y después, dichosamente, en seguida, nada.
Ahí estaré. El tiempo no tocará mi pelo, no inventará arrugas, no me inflará las mejillas
Ahí estaré esperando una cita imposible, un encuentro que no se cumplirá.



Juan Carlos Onetti
Puerto de Montevideo (otro puerto).

viernes 6 de marzo de 2009

Clandestino

Solo voy con mi pena
Sola va mi condena
Correr es mi destino
Para burlar la ley


Perdido en el corazón
De la grande Babylon
Me dicen el clandestino
Por no llevar papel


Pa' una ciudad del norte
Yo me fui a trabajar
Mi vida la dejé
Entre Ceuta y Gibraltar


Soy una raya en el mar
Fantasma en la ciudad
Mi vida va prohibida
Dice la autoridad


Solo voy con mi pena
Sola va mi condena
Correr es mi destino
Por no llevar papel


Perdido en el corazón
De la grande Babylon
Me dicen el clandestino
Yo soy el quiebra ley


Mano Negra, Clandestina!
Peruano, Clandestino!
Africano, Clandestino!
Marijuana, Ilegal!


Solo voy con mi pena
Sola va mi condena
Correr es mi destino
Para burlar la ley


Perdido en el corazón
De la grande Babylon
Me dicen el clandestino
Por no llevar papel


Argelino, Clandestino!
Nigeriano, Clandestino!
Boliviano, Clandestino!
Mano Negra, Ilegal!



Manu Chao

lunes 2 de marzo de 2009

Son Ámbar y Carmín

Tarareaba una canción tan premonitoria, que me imaginé que algo me estaba pasando. Cuando me pasa algo, siempre me parecen que las canciones pueden hablar de eso que me ocurre, las relaciono con más facilidad. Es como pintarlas con dos o tres colores que en realidad no los tiene ni los va a tener nunca. Algo me debe suceder que vuelvo a pensar en un color que no sea el gris y eso que el gris me encanta. No ese Gris de repartición pública que da pena, ni el de la gente en tumulto por la lluvia refugiándose en un túnel del subterráneo. Ni un gris asfáltico de experiencia. Sino uno que me deja pensar en mañana, en que puede llegar a ser distinto según la cantidad de témpera le pongamos a la paleta. Mañana le ponemos Ámbar y Carmín y pensamos el color para pasado.





jl

miércoles 3 de diciembre de 2008

Fetichismo en las venas

Que importante, único, me sentí en ese instante que se hizo eterno por dos minutos de lectura. Me debo sacar el sombrero ante la coherencia ajena y disfrutarla como pulsión de sentidos abiertos al paso benefactor de la cruda realidad.

Fetichismo en las venas

Nótese que la vida histórica está llena de sangre. Sangre para moverse, sangre para el miedo, sangre para dioses, sangre por trabajo, por el látigo, sangre de menstruaciones devoradas, y que toda esa sangre jamás se ha ido del planeta. Y es mas, el planeta nunca va a enterarse que tuvo manchas de sangre por todo el cuerpo. Pero yo si.
Dígame cuanto le gusta levantarse a la mañana con esa cara de pato sucio. Yo le voy a contestar. No le gusta en absoluto, pero se ha vuelto tan pobre que no puede más que juntar cosas para ver si así puede evitar que se muera.
Y sabe que, en lo mas hondo me da lastima. ¿Le parece bien mi vida por unas monedas, mi dignidad por unas monedas?, póngame precio que vivo en la gran subasta pública.
Si tiene tiempo, mándeme algo de comida, alguna ropa que le sobre, una que otra computadora así veo el mundo por internet y no me siento tan solo. Diga que tengo que hacer, tengo sangre, litros de sangre que son para usted por unas horas.
Pero cuando duerma, sepa que lo miro y que muchos otros lo miran y lo escupen.
Sin duda muchos querrán ser como usted, porque aseguran que si uno quiere vivir bien no queda otra.
¿Sabe que hay gente que se muere porque no puede comer? Y no solo eso, hay chicos que ven a los padres hacerse muy flacos y perder todos los rasgos humanos tirados en una cama con olor a humedad. Y esos nenes también te están mirando, te apuntan con su revolver de juguete en tu cama.
Me dirá que todos los hombres son iguales, que todos vamos al mismo lugar, que todos buscamos lo que usted tiene, y por eso, usted es capaz de hacerse servir la comida con personitas descartables.
Me gustaría saber si en algún momento de la vida fue feliz y si es posible que al no mentir su cabeza se sostenga en lugar de rodar por el abismo de la realidad.
Me tiene mucho miedo porque puedo quitarle algo de lo que tiene, que es suyo, porque se lo ganó y no hay que escatimar cuando hablamos de sangre. Hace bien, tenga miedo, enójese y mande a las tropas de ratas para que me coman con sus machetes.
Pero como soy increíble cuando de bondad se trata, quiero que este tranquilo, así que le cuento un pequeño secreto: Yo no quiero lo suyo, quiero lo mío.



Teca.-

sábado 22 de noviembre de 2008

Diez tiros



Diez tiros en el pecho, incrustados con saña y puntería desganada, así, uno a uno letalmente en la nostalgia. Aquella fue de la única forma en que se me pudo despojar o arrancar de los brazos, según la hora del día, las razones y la cordura. Las llevaba a todas partes luciéndolas incoloras, para que se curtan en el asfalto, creciendo como los chicos de barrio con baldíos, potreros, tardes, gritos y malos ejemplos.

martes 21 de octubre de 2008

de regreso a octubre...


...te prefiero igual, internacional.